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DIEGO JEREZ, FUNDADOR DEL MOVIMIENTO TEMUCO PEDALEA

Como casi todos, se subió a la bici cuando niño, por diversión. A poco andar, comprendió que la bicicleta era un medio de transporte más versátil y económico. Hoy es líder entre quienes crean más y mejores espacios para los pedaleros.

“Trabajo para construir una mejor ciudad para los ciclistas”

Habla rápido. Lanza ideas. Se entusiasma. Acelera. Programa. Así es Diego Jerez Vegas, un joven diseñador, artífice de su propio emprendimiento y fundador del Movimiento Temuco Pedalea, organización que abrió camino a los amantes locales del ciclismo urbano.
Así resume sus primeros pedaleos. “Partí andando en bicicleta de niño. En la universidad, por un tema económico, y también por cercanía y tiempo, entre 2007 y 2009 estuve yendo a la U en bicicleta, porque no me tocaba llevar maquetas ni nada, solo cuadernos. Al salir de la universidad, durante2013, 2015 y 2015 estuve andando en bicicleta de manera urbana y recreativa, con la primera bici de aluminio que tuve, ya más preparada”, recuerda.

Con esa primera bici de aluminio, en 2013, comenzó a ir cicletadas nocturnas clandestinas. Pero no fue la mejor experiencia. “Las organizaba Piques Temuco y se hacían una vez al mes. Producto de un accidente, y en conjunto con otros ciclistas, decidí fundar el Movimiento Temuco Pedalea, que llevó la cicletada clandestina y nocturna a una cicletada diurna y familiar, que se hace los sábados a eso de las seis de la tarde, invitando a todo el mundo”. Estuvo más de un año trabajando en eso, casi dos, vinculando al movimiento con la Municipalidad, la Gobernación, con los talleres y tiendas de bicicletas de Temuco, y con los medios de comunicación, “donde difundimos el evento y las ganas que tiene la gente de poder andar en bicicleta”.

CIUDADANOS EN BICI

Según Diego, Temuco siempre ha sido una ciudad donde los ciudadanos van en bicicleta. Vuelve a cuando tenía unos 12 años y trabajaba como ayudante de maestro mueblista. “Vivía en calle Recreo llegando a San Martín y mi trabajo era al final de 0’Higgins, casi llegando al puente de Padre Las Casas. Como no había ninguna micro que me llevara directo, y además me salía caro, iba y volvía en bici. Llegaba en bicicleta junto a todos los maestros, y así es hasta el día de hoy: los maestros, la gente que corta el pasto y cada día más estudiantes, universitarios y de colegio, se trasladan en bicicleta. El tema, a mi parecer, es que Temuco, como construcción de ciudad, no entiende que los ciclistas siempre han estado, y que cada día son más. El gran problema es que en las decisiones políticas, pesa el auto particular por sobre la bicicleta”.

Este ciclista urbano parece un soñador. Pero es el propio Diego el que aclara que lo suyo no son sueños. Su apuesta es al trabajo.
“No sueño con Temuco, ni Padre Las Casas, ni Fundo El Carmen, ni Labranza, mejor para los ciclistas o mejor para pedalear. Yo construyo una ciudad, una región mejor para los ciclistas. Lo hago apoyando los eventos ciclistas que hay en Temuco, organizando eventos deportivos, urbanos y recreativos, tanto con colegios como con instituciones. Junto con gente de la Ufro y muchos otros, por ejemplo, lanzamos el año antepasado el Día Mundial sin Auto en Temuco, que nunca antes se había celebrado. Hace poco hicimos una cicletada infantil con la Universidad Autónoma, otra cicletada familiar con el Colegio Pumahue. Yo creo que no hay que soñar, creo que hay que construir. Todos tenemos la posibilidad. Y si hay ganas, energía y tiempo, hay que hacerlo: invitar a la gente a andar en bicicleta, a vivir la experiencia y a construir ciudad. Eso es todo”, concluye.