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VICTOR SAID, FUNDADOR DE TRUM HANDCYCLES

Deportista, emprendedor y tetrapléjico, este temuquense trabaja incansablemente en pro de la accesibilidad para los discapacitados.

“En transporte público para discapacidad, Temuco está en cero, no tenemos nada”

En 1999, cuando tenía 18 años, la vida de Víctor Saiz cambió para siempre. Un accidente automovilístico lo dejó tetrapléjico. En lugar de echarse a morir, optó por enfrentar la vida. Y ganarle.

Prueba de eso es el reconocimiento que recibió en 2016, cuando le fue entregado el Premio al Emprendedor Latinoamericano 2016 de Xcala, que se otorga a emprendedores de América Latina con gran potencial para generar impacto económico y social. Esto por su empresa Trum Handcycles, que se dedica a adaptar sillas de ruedas y las convierte en bicicletas.
Saiz -temuquense y buen deportistas antes de su accidente-, no se conformó con eso. Retornó al deporte y está entre los fundadores del Club Deportivo Walmapu, uno de los cinco clubes de rugby de personas con discapacidad que existen en Chile. En 2015 esa agrupación fue base del seleccionado que representó a Chile en los Juegos ParaPanamericanos de Canadá. Además, es director de Araucanía Accesible, corporación cuyo objetivo promover los estándares constructivos que garanticen la Accesibilidad Universal; impulsar iniciativas para dotar en los espacios públicos y vías urbanas de implementos necesarios para el tránsito peatonal seguro y sin exclusiones; y eliminar barreras arquitectónicas.

EN SILLA DE RUEDAS, SÍ

Por todo esto, la opinión de Víctor en materia de accesibilidad y transporte público para la comunidad con discapacidades es una voz más que autorizada. Cuando habla, Saiz parte en positivo, con una muy buena opinión sobre su ciudad, Temuco, para la movilización en silla de ruedas.

“Yo creo que, a nivel nacional, Temuco es una de las ciudades más accesibles que existen para transportarse. Por más de 15 años, se ha trabajado (el tema) con distintas organizaciones. Falta todavía harto por hacer, pero gran parte de mis amigos que vienen desde afuera a visitarme quedan maravillados con el nivel de accesibilidad de que tenemos en el entorno de las calles”, dice.

El ceño le cambia al pensar en transporte público. “En transporte público, Temuco es cero, cero. Es de perogrullo hablar de eso. No tenemos nada, todo está centralizado en Santiago”, comenta a poco minutos de participar de un recorrido en bicicleta por la ciudad, organizado por el Laboratorio de Cambio Social, en el marco del proyecto de Participación Ciudadana para el transporte público del Gran Temuco. Participa entusiasmado, al mando de su handcycle.

“Para mí este tipo de actividades es muy interesante, porque la ciclovía está pensada para bicicletas, pero vivimos en una comunidad en la que todos queremos ser parte. En esta misma ciclovía, hay mucha gente que en las tardes sale a trotar, porque está resguardada, delimitada, está iluminada”, argumenta antes de la largada, que se dio en el sector de León Gallo con Caupolicán.

REALIDAD INTERNACIONAL

A pesar de su entusiasmo por participar, no es optimista en materia de transporte público para personas con discapacidad. “Hay que entender que el transporte público está licitado. Y los que están a cargo de eso (del sistema), no están pensando en que somos la comuna con más personas con discapacidad, personas que tienen necesidades de transporte súper puntuales. Hace poco anduve en Estados Unidos y en Canadá… y allá es de ensueño. Uno de cada de tres taxis cuenta con una rampa por la zona posterior, que puede usar cualquier personas, no solamente una persona en silla de ruedas. Los buses, las micros, todo está pensado para que sea usado por toda la comunidad. Acá estamos a años luz”.

No obstante, ya está dicho que para Víctor Saiz parecen no existir imposible. Cuenta que con su organización elaboraron un proyecto para poder poner una van, que recorriera la ciudad permanentemente, acercando a las personas con discapacidad hacia puntos estratégicos, el hospital, los consultorios, el terminal, los supermercados. “Pero el proyecto fue rechazado por el Ministerio de Transportes, a pesar de que era algo muy simple, que no iba a tener gran costo y que todo correría por cuenta de nuestra organización”, recuerda antes de comenzar a “pedalear”. Tal vez en el camino volverá a pensar en cómo materializar la iniciativa. Por entusiasmo, no va a quedarse.